|
Mercedes de Jesús Egido 1935 - 2004 España
|
|
|
|
Nació en Salamanca el 29 de marzo de 1935. Ingresó en la Orden de la Inmaculada Concepción el 25-X-1953, en La Puebla de Montalbán (Toledo) donde tomó el hábito el 27 de abril de 1954 e hizo su Profesión Temporal el 12 de mayo de 1955 y la Solemne el 16 de mayo de 1958. El 20 de enero de 1964 fue trasladada a Alcázar de San Juan por la Federación. Murió el 3 de agosto de 2004 en el Monasterio de Alcázar de San Juan, en olor de santidad.
|
||
|
SU OBRA Transcribimos aquí sus mismas palabras, sacadas del Preámbulo de su libro Hacia el Amor Perfecto
"
El
día 25 de abril de 1981, con aprobación de la Santa Sede y acogidas por el
Obispo Diocesano, comenzábamos en este Monasterio de Alcázar de San Juan
(Ciudad Real) un 'Experimento' de vida monástica concepcionista,
fundamentada en la Bula fundacional de la Orden,
la Inter Universa (1489).
Era el fruto de doce Las
directrices del Concilio Vaticano II
sobre “la
adecuada renovación de la vida religiosa” - Decreto Perfectae
Caritatis - habían despertado con fuerza, en nuestro espíritu, el deseo
de fidelidad a la Fundadora de la Orden, Santa Beatriz de Silva. Ella había
fundado la Orden Concepcionista para el culto, amor y servicio de la Virgen
Inmaculada, cerca de cuatro siglos antes de declararse dogma de fe este
misterio, y después de donarse a María de por vida, consumiendo su
existencia en su servicio, amor e imitación, dejó enmarcada la forma de
vida de esta su Orden en el monacato, mediante la regla del Cister, que ella
pidió y el Papa Inocencio VIII le aprobó. Después
de su muerte, en el ambiente de reforma de las órdenes religiosas en España,
siglos XV-XVI, los Frailes Observantes de Castilla primero, y después el
Cardenal Cisneros, que asesoraban a la reina Isabel la Católica, encauzaron
a la Orden naciente por la observancia y el espíritu franciscano (1494),
quedando el de la Fundadora sin vigor en casi su totalidad, de tal modo que,
aunque en 1511 consiguió Regla propia, fue tal la influencia de la OFM en
ella y en siglos posteriores, que la Orden hoy es conocida como
‘concepcionista franciscana’...
Por
ello, durante el tiempo del ‘Experimento’, con la gracia del Señor que
nos asistía, comenzamos a reflexionar la espiritualidad que nos legó
nuestra Fundadora en la
Bula
Inter Universa,
que se centra en el
misterio de la santidad original de nuestra Madre Inmaculada y que habíamos
recogido en nuestros Estatutos aprobados por nuestro Obispo, Monseñor Rafael
Torija de la Fuente, primero, y después en los que enviamos a la CRIS
pedidos por la misma Congregación, que tenían más elaborada la
espiritualidad mariana y monástica de la Fundadora, a fin de ir conformando
nuestra vida y espiritualidad con ella. Por
fin, con fecha 8 de septiembre de 1996, Dios Nuestro Señor nos regalaba el
gozo de nuestra aprobación pontificia. Un grupo de Monasterios habíamos
presentado a la CRIS unas ‘modificaciones’ a las Constituciones Generales
de la Orden para que, respetando este Códice, se introdujesen en el mismo,
cambios oportunos en los artículos que daban la espiritualidad franciscana y
su forma de vida, para poner en su lugar la espiritualidad mariana de la
Fundadora, su ascesis y forma de vida que la Iglesia le aprobó. Tal como lo
habíamos pedido se nos concedió por medio de un Decreto firmado por el
Eminentísimo Cardenal Eduardo Martínez Somalo y Monseñor Francisco Errázuriz
Ossa, Prefecto y Secretario, respectivamente, de la CRIS. Con ello, manteniéndonos Monjas de la Orden de la Inmaculada Concepción (Concepcionistas) teníamos en las Constituciones el espíritu mariano fundacional y su forma de vida, que asumía, claro está, la adecuada adaptación promovida por el Concilio. ¡Gloria a Dios, que por bien empleados dábamos los veintisiete años que nos había costado conseguirlo!
Aquí está la última exposición del espíritu concepcionista tal como lo ha vivido la Madre Mercedes y tal como lo ha deseado vehementemente trasmitir a las Monjas que profesan el carisma de Sta Beatriz de Silva. Aquí todo es: Dios Padre-Creador, Dios Hijo-Redentor, Dios Espíritu Santo-Santificador... Y todo eso contemplado desde El Monte Santo de la Concepción, porque María, La Inmaculada, es el espejo en el que se refleja nítida la figura de la persona humana tal como Dios la quiere, sólo que Ella lo es del modo enteramente singular logrado preventivamente por la Redención; o sea, tal como la reconoció carismáticamente Sta Beatriz de Silva en la segunda mitad del S. XV. Aquí todo es lo que la autora dice en la primera plática, que ella titula FUNDAMENTOS. Aquí todo es: •
Ahondar
en las raíces existenciales que Dios Creador alumbró para cada uno
al hacernos a su imagen y semejanza; •
Tratar
de reconocer nuestra mediocridad, cuando no nuestra perdición, al no
corresponder coherentemente a lo que somos por voluntad de Dios; • Intentar dejar al Espíritu Santo que recomponga en nosotros, con nuestra cooperación, la imagen santa que el Hijo-Redentor ha dejado como verdad a cada uno de nosotros con la obra de su encarnación redentora...
|
||
|
|
||
|
|
||