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VIDA CONSAGRADA
"Toda vocación a la vida consagrada ha nacido de la contemplación, de momentos de intensa comunión y de una profunda relación de amistad con Cristo, de la belleza y de la luz que se ha visto resplandecer en su rostro. Allí ha madurado el deseo de estar siempre con el Señor - '¡Qué bueno es estar aquí!' [1] - e de seguirlo. Toda vocación madura constantemente en esa intimidad con Cristo". [2] ‘La
perfección humana consiste en el progreso constante en la virtud. Se distingue
entre el camino de la salvación y el camino de perfección. El primero no se
vincula al seguimiento, mientras que el segundo consiste en la radicalidad en el
seguimiento. Siempre hay un escalón más alto que aquel a que se ha llegado. Es
un itinerario que no tiene meta en este mundo.’
[3] ‘El
cristiano, mediante los votos, hace una total consagración de si mismo a Dios,
consiguiendo un fruto más fecundo de la gracia bautismal... Esta consagración
es tanto más perfecta tanto por medio de vínculos más firmes y estables se
represente más a Cristo, unido con vinculo indisoluble a su Iglesia’.
[4] 'La
codicia de los bienes, el ansia de placer, la idolatría del poder, o sea la
triple concupiscencia que marca la historia y que está en el origen de los
males actuales sólo puede ser vencida si se descubren los valores evangélicos
de la pobreza, la castidad y el servicio'.
[5]
Los
consagrados proclaman, con la vida y con la palabra, la belleza de la pobreza
del espíritu y de la castidad del corazón que liberan el servicio hacia los
hermanos y de la obediencia que hace duraderos los frutos de la caridad. [6] El estado de vida consagrada aparece por consiguiente como una de las maneras de vivir una consagración "más íntima" que tiene su raíz en el bautismo y se dedica totalmente a Dios. [7] En la vida consagrada, los fieles de Cristo se proponen, bajo la moción del Espíritu Santo, seguir más de cerca a Cristo, entregarse a Dios amado por encima de todo y, persiguiendo la perfección de la caridad en el servicio del Reino, significar y anunciar en la Iglesia la gloria del mundo futuro. [8] La vida religiosa se distingue de las otras formas de vida consagrada por el aspecto cultual, la profesión pública de los consejos evangélicos, la vida fraterna llevada en común, y por el testimonio dado de la unión de Cristo y de la Iglesia. [9] “Nadie piense que los religiosos, por su consagración, se hacen extraños a la humanidad o inútiles para la ciudad terrena, ya que cooperan espiritualmente para que la edificación de la misma se funde siempre en Dios y se dirija a Él, no sea que trabajen en vano los que la edifican”. [10] ‘Lo
que vale no es lo que hacen, sino lo que son como personas Consagradas al
Señor’ [11] ‘La
dimensión escatológica es uno de los mayores servicios que hacen los
consagrados - signo preclaro de los valores del Reino - a la comunidad humana.
Con anticipo de los bienes y el tiempo futuros, concreción histórica de la
esperanza celeste. Profecía, parábola del Reino.’
[12] Y
‘la vida religiosa ha sido, es y será siempre una forma - hasta privilegiada,
de alguna manera - de ser persona humana y de realizarse como tal en todas sus
dimensiones antropológicas: dimensión relacional con las cosas, de encuentro
con los demás y de libertad autodeterminadora.
[13] Tenemos
la seguridad, desde la asistencia del Espíritu
a su Iglesia, de que la vida religiosa puede llegar a ser más libre y
liberadora, más personalizada y personalizadora, ... más responsable y más
humana, que otras formas, si el que se consagra responde a su vocación.’ [14] "La
vocación de las personas consagradas sigue siendo la de Jesús y, como Él,
asumen sobre sí el dolor y el pecado del mundo consumiéndolos en el amor."
[15] ‘Todos
hemos de valorar y estimar profundamente la entrega de estas almas
contemplativas a la oración, a la alabanza y al sacrificio. Son muy necesarias
en la iglesia. Son profetas y maestras vivientes para todos; son la avanzadilla
de la Iglesia hacia el reino. Su actitud ante las realidades de este mundo, que
ellas contemplan según la sabiduría de Espíritu, nos ilumina acerca de los
bienes definitivos y nos hace palpar la gratitud del amor salvador de Dios.
Exhorto, pues, a todos a tratar de suscitar vocaciones entre los jóvenes para
la vida monástica, en la seguridad de que estas vocaciones enriquecerán toda
la vida de la iglesia.’ [ 'Es
propio de la condición humana, y especialmente de la juventud, buscar lo
absoluto, el sentido y la plenitud de la existencia. Queridos jóvenes, ¡no os
contentéis con nada que esté por debajo de los ideales más altos! No os
dejéis desanimar por los que, decepcionados de la vida, se han hecho sordos a
los deseos más profundos y más auténticos de su corazón. Tenéis razón en
no resignaros a las diversiones insulsas, a las modas pasajeras y a los
proyectos insignificantes. Si mantenéis grandes deseos para el Señor, sabréis
evitar la mediocridad y el conformismo, tan difusos en nuestra sociedad.’
[17] 'Jóvenes,
escuchadme, responded al Señor con corazón fuerte y generoso. Él cuenta con
vosotros. No lo olvidéis: Cristo os
necesita para realizar su proyecto de salvación. Cristo necesita vuestra
juventud y vuestro generoso entusiasmo para hacer que resuene su anuncio gozoso en el nuevo milenio. Responded a su llamada
poniendo vuestra vida al servicio de él en los hermanos. Fiaos de Cristo,
porque Él se fía de vosotros.’ [18]
‘Es
una respuesta exigente pero es una respuesta eficaz donde reside la verdadera
alegría y la paz.’ [19] "Verdaderamente tenemos necesidad de jóvenes valientes que, dejándose configurar por el Padre con la fuerza del Espíritu y llegando a ser 'personas cristiformes', [20] ofrezcan a todos un testimonio limpio y alegre de su 'específica acogida del misterio de Cristo" [21]
[1] Mt. 17,4 [2] Instrucción:
Caminar desde Cristo n. 25 [3] Gregorio de Nisa:
Sobre la vida de Moisés, Ed. Ciudad Nueva, Madrid 1993 p. 29 / 203 [4] Lumen Gentium VI, 44 [5] Cfr. Vita Consacrata,
88-91
[6] Instrucción:
Caminar desde Cristo n. 45 [7] Cfr.
Perfectae Caritatis 5 [8] Cfr. CIC, can. 573 [9] Cfr. CIC, can. 607 [10] Lumen Gentium VI, 46 [11] Juan Pablo II
Maynooth 1979 [12] Perfectae Caritatis 1 [13] M.Díez Presa:
Antropología de la Vida R, Instituto Teológico de Vida Religiosa, Madrid
1984 p.94 [14] Ídem p. 27 [15] Instrucción:
Caminar desde Cristo n. 27 [16] Juan Pablo II [17] Juan Pablo II. XVII 25 de julio de 2001 "Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo" Mt 5, 13-14 [18] XVII Jornada Mundial de la Juventud - Jueves 25 de julio de 2002 [19] Juan Pablo II: en el Santuario de Lourdes – 15 agosto 2004 [20] Vita Consecrata, 19 [21] Vita Consecrata, 16 / Instrucción: Caminar desde Cristo n. 46
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" La renovación de la vida religiosa dependerá del crecimiento en el amor de Dios, teniendo siempre presente que "la contemplación de las cosas divinas y la unión asidua con Dios en la oración debe ser primer y principal deber de todos los religiosos"», (citando el canon 663,1 del Código de Derecho Canónico) «El único modo efectivo de descubrir cada vez más la propia identidad es el arduo, pero consolador, camino de conversión sincera y personal, con un humilde reconocimiento de las propias imperfecciones y pecados; y la confianza en la fuerza de la resurrección de Cristo ayudará a superar toda aridez y debilidad, a eliminar el sentido de desilusión experimentado en ciertas ocasiones." JPII, 10-XII-2002 |